Medicina estética
Neuromoduladores o ácido hialurónico: cómo saber cuál necesitas
·Clínica Soto de la Moraleja
Es una de las frases que más escuchamos en la consulta de medicina estética: alguien entra, se señala una zona de la cara y dice «quiero neuromoduladores». A veces acierta de pleno. Otras muchas, lo que esa zona concreta necesita no son neuromoduladores, sino ácido hialurónico, y poner lo que el paciente ha pedido no habría dado el resultado que esperaba.
Los dos tratamientos se nombran siempre juntos, como si fueran versiones del mismo producto, y no lo son. Uno relaja el músculo que arruga la piel. El otro repone volumen donde el tiempo lo ha ido quitando. Son cosas distintas, y saber cuál te toca es la mitad del trabajo. En Clínica Soto de la Moraleja dedicamos la primera valoración justo a eso: mirar la cara en movimiento, no solo en foto fija, y decidir qué necesita cada zona.
¿Qué hacen los neuromoduladores y qué no pueden hacer?
Los neuromoduladores, o dicho con más propiedad, la toxina botulínica, se infiltran en un músculo concreto y hacen que ese músculo trabaje con menos fuerza durante unos meses. Al contraerse menos, la piel de encima deja de plegarse y la arruga se suaviza o desaparece.
La clave está en esa palabra: plegarse. Los neuromoduladores funcionan sobre las arrugas que produce el gesto, las llamadas arrugas dinámicas o de expresión:
- Entrecejo, esas dos líneas verticales que aparecen al concentrarse y que dan cara de enfado permanente.
- Patas de gallo, las líneas que salen del ángulo del ojo al sonreír.
- Frente, las líneas horizontales al levantar las cejas.
- Líneas del conejo, en el lateral de la nariz.
Fuera del gesto, los neuromoduladores tienen otros usos que mucha gente desconoce: elevar ligeramente la cola de la ceja, suavizar el mentón con hoyuelos, relajar el masetero en quien aprieta los dientes por la noche y afinar de paso el tercio inferior de la cara. También son la primera opción cuando al sonreír se ve demasiada encía por un labio superior muy elevador.
Lo que los neuromoduladores no hacen: rellenar. Si tienes un surco marcado en reposo, unos pómulos que han perdido soporte o unos labios finos, la toxina no va a devolverte ese volumen. Ahí hace falta otra cosa.
¿Qué hace el ácido hialurónico?
El ácido hialurónico es una sustancia que tu propia piel fabrica y que va perdiendo con los años. Inyectado como relleno, ocupa espacio, sostiene tejidos y atrae agua. Dicho en corto: donde falta, pone.
Por eso es el tratamiento de las arrugas estáticas, las que se ven aunque tengas la cara completamente relajada, y de las pérdidas de volumen:
- Surco nasogeniano, el pliegue que baja de la nariz a la comisura.
- Pómulo, cuando la cara se ha ido aplanando y la luz ya no rebota donde rebotaba.
- Ojera hundida, el famoso surco lagrimal.
- Labios, tanto para hidratar como para redefinir el borde.
- Mentón y línea mandibular, para dar proyección y definir el óvalo.
Ahora bien, el relleno tampoco es la respuesta universal. En la zona de debajo del ojo, por ejemplo, poner hialurónico sin haber identificado antes qué tipo de ojera tienes suele salir mal: si el problema es de pigmento o de vasos, el relleno no lo arregla y puede incluso marcar más la zona. Lo contamos con detalle en el artículo sobre los tres tipos de ojera y qué necesita cada uno.
La diferencia, en una frase
Los neuromoduladores tratan lo que el músculo hace. El ácido hialurónico trata lo que el tiempo ha quitado. Si te quedas con una sola idea de todo el artículo, que sea esta.
¿Cómo saber cuál necesitas con un espejo?
Hay una prueba casera que hacemos con los pacientes en la primera consulta y que puedes hacer tú ahora mismo. Ponte delante de un espejo con buena luz y relaja la cara del todo, sin sonreír, sin fruncir, sin levantar las cejas.
- Si la línea que te molesta desaparece con la cara relajada y solo aparece al gesticular, es una arruga dinámica. Terreno de los neuromoduladores.
- Si la línea sigue ahí con la cara en reposo, ya está grabada en la piel o hay una pérdida de volumen debajo. Terreno del ácido hialurónico.
- Si notas que la cara se te ha «caído» o «vaciado» pero no ves arrugas concretas, casi seguro que hablamos de volumen y de soporte, no de músculo.
Este truco orienta, no diagnostica. Una arruga de entrecejo muy antigua puede necesitar neuromoduladores para frenar el gesto y algo de relleno para la marca que ya quedó. Y una cara que parece cansada a veces no necesita nada de esto, sino trabajar la calidad de la piel.
¿Se pueden combinar neuromoduladores y ácido hialurónico?
Sí, y de hecho es lo más frecuente en pacientes a partir de los cuarenta. La combinación funciona porque cada producto se ocupa de una capa distinta del problema: la toxina calma los gestos del tercio superior y el relleno recupera el soporte del tercio medio.
Se pueden hacer en la misma sesión, aunque en zonas próximas a veces preferimos espaciarlos un par de semanas para valorar el resultado de uno antes de decidir cuánto poner del otro. Menos producto y mejor colocado suele dar un resultado más natural que mucho producto de golpe, que es el origen de casi todas las caras en las que se nota demasiado el tratamiento y queda artificial.
¿Cuánto dura cada uno?
La toxina botulínica dura entre cuatro y seis meses de media. El músculo recupera su fuerza poco a poco y el gesto vuelve. No es que «se estropee» si dejas de ponértelo: simplemente vuelves a tu punto de partida.
El ácido hialurónico aguanta más, entre nueve y dieciocho meses según la densidad del producto y la zona. En labios, que se mueven todo el día, se reabsorbe antes. En pómulo o mentón, bastante más.
En ambos casos influyen la edad, el metabolismo, si haces mucho deporte y la fuerza de tu musculatura. Dos personas con el mismo tratamiento no duran lo mismo, y eso es normal.
¿Quién debe ponerlo y qué preguntar antes?
Los dos son productos sanitarios inyectables y los dos son actos médicos. Deben aplicarlos un médico o un odontólogo con formación específica, en una clínica registrada, con producto sanitario autorizado en España y con su lote trazable. Puedes consultar los productos autorizados en la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios.
Antes de empezar, en la consulta preguntamos por embarazo y lactancia, enfermedades neuromusculares, tratamientos anticoagulantes, alergias y rellenos previos, porque saber qué te pusieron antes y dónde cambia por completo la planificación.
La valoración es lo que marca la diferencia
Un buen resultado en medicina estética facial no depende de la marca del producto, sino de que alguien se siente contigo, te mire la cara en movimiento y te diga la verdad, incluida la parte de «esto que me pides no te va a dar lo que buscas». Esa conversación es gratis y no compromete a nada.
Si tienes dudas sobre si lo tuyo son los neuromoduladores, el ácido hialurónico o una combinación de ambos, pide tu valoración de medicina estética en Alcobendas y lo vemos juntos. Estamos en la Avenida de Bruselas 9, a un paso de La Moraleja, y puedes contactar con nosotros por teléfono o WhatsApp para reservar el día que mejor te venga.