Salud bucodental
Encías retraídas: ¿por qué se ven los dientes más largos y qué hacer?
·Clínica Soto de la Moraleja
Salud bucodental · Alcobendas
¿Se te ven los dientes más largos?
Aquí ves por qué baja la encía, qué señales te avisan y qué se puede hacer, y puedes tocar cada parte para ir más a fondo.
- La encía que baja no vuelve sola, pero se puede frenar.
- Casi siempre hay una causa que se puede corregir.
- Cuanto antes se mira, más sencillo es.
¿Qué has notado?
Elige lo que más se parece a lo que te pasa.
No han crecido: se ve una parte de la raíz que antes tapaba la encía. Conviene mirar qué la está empujando hacia abajo.
Suele ser la raíz, de un tono distinto al del esmalte. Es más blanda que la corona, así que conviene protegerla y vigilarla.
La raíz expuesta no tiene esmalte y avisa con el frío. Se puede aliviar, pero lo importante es tratar la causa que la deja al aire.
Es orientativo. La valoración se hace en consulta, mirando tu caso.
Te miras en el espejo y algo ha cambiado, aunque no sabrías decir muy bien qué. Los dientes parecen un poco más largos que antes, se nota una franja más amarilla justo donde el diente se encuentra con la encía, y quizá ha aparecido una sensibilidad al frío que antes no tenías. No es cosa de la luz ni una impresión tuya: es muy probable que tus encías se estén retrayendo.
La recesión gingival, que es el nombre técnico de las encías retraídas, es uno de esos problemas que avanza tan despacio que casi nadie lo detecta a tiempo. No duele, no sangra necesariamente y los cambios son de milímetros, así que es fácil convivir con ello durante años. El problema es que, cuando la encía se retira, no vuelve sola a su sitio. Por eso conviene entender qué la provoca y actuar antes de que la retracción vaya a más.
¿Qué son las encías retraídas?
La encía es el tejido rosado que rodea y protege la raíz de cada diente. En una boca sana, cubre el cuello del diente y llega justo hasta donde empieza la corona, esa parte blanca y brillante que se ve al sonreír. Cuando hablamos de recesión gingival, ese borde de encía baja y deja expuesta una parte de la raíz que debería quedar tapada.
La raíz no tiene esmalte, solo una capa mucho más fina y sensible llamada cemento y, debajo, la dentina. Por eso, cuando queda al aire, aparecen dos señales muy típicas:
- El diente parece más largo. No ha crecido: es que ahora se ve una parte que antes estaba cubierta.
- Una franja más oscura o amarillenta en el cuello. Es la raíz, que tiene un tono distinto al del esmalte.
La línea de la encía
Cómo baja la línea de la encía
Mueve el control para ver qué queda a la vista en cada nivel de retracción.
La encía cubre el cuello del diente. Solo se ve la corona, esa parte blanca y con esmalte.
El borde baja unos milímetros, casi no se nota y puede asomar algo de cuello. Es el momento de buscar la causa.
Se ve la franja de raíz, el diente parece más largo y aparece sensibilidad, sobre todo con el frío.
Raíz expuesta y más riesgo de caries en esa zona. Valoramos si hay pérdida de soporte y si conviene recuperar encía.
Es un esquema orientativo. Cada boca es distinta.
A menudo la recesión llega acompañada de sensibilidad. Si has notado ese latigazo al tomar algo frío, te interesa este artículo sobre por qué aparece la sensibilidad dental y cómo se trata, porque muchas veces la causa de fondo es precisamente una raíz que ha quedado expuesta.
¿Por qué se retraen las encías?
Casi nunca hay una única causa. Lo habitual es una suma de factores que, con el tiempo, van empujando la encía hacia abajo. Estos son los más frecuentes que vemos en Clínica Soto de la Moraleja:
1Enfermedad de las encías
Es la causa más importante. Cuando se acumula placa y sarro bajo la línea de la encía, el tejido se inflama y empieza a perder sujeción. Primero es una gingivitis (encía roja que sangra) y, si no se frena, avanza a periodontitis, que destruye el hueso que sostiene el diente y hace que la encía baje con él. Si tus encías sangran al cepillarte, no lo dejes pasar: aquí te contamos por qué sangran las encías y cuándo hay que preocuparse.
2Un cepillado demasiado agresivo
Suena contradictorio, pero cepillarse muy fuerte, con un cepillo de cerdas duras y con movimiento horizontal de sierra, desgasta la encía y la va retirando. Muchas personas convencidas de que se cuidan mucho la boca acaban con recesión justo por esto.
Una causa muy frecuente
¿Cómo te cepillas?
El cepillado es una de las causas que más vemos y de las más fáciles de corregir.
Ese movimiento de sierra desgasta la encía y la va retirando. Se corrige la técnica y se cambia a un cepillo suave.
Muy bien. Si aun así la encía baja, la causa suele estar en otro sitio (encías, mordida, anatomía) y conviene mirarla.
Con el eléctrico no hace falta apretar, el cepillo hace el trabajo. Apóyalo sin presión y deja que pase por cada diente.
3Bruxismo y malas mordidas
Apretar o rechinar los dientes por la noche somete al cuello del diente a una fuerza constante que puede favorecer la retracción. Lo mismo ocurre cuando la mordida no encaja bien y algunos dientes reciben más carga de la que deberían.
4Posición del diente y factores anatómicos
Un diente muy adelantado en el hueso, un frenillo que tira de la encía o una encía fina de nacimiento tienen más papeletas para retraerse. Aquí no hay culpa de nadie: es la propia anatomía.
5Otros factores
El tabaco, ciertos piercings en labio o lengua que rozan la encía y algunos tratamientos de ortodoncia mal controlados también pueden contribuir.
¿Por qué conviene tratarla y no esperar?
Una encía retraída no es solo una cuestión estética, aunque a mucha gente le preocupe cómo se le ven los dientes al sonreír. Cuando la raíz queda expuesta aparecen problemas concretos:
- Más sensibilidad al frío, al calor y al cepillado.
- Más riesgo de caries en la raíz, que es más blanda que el esmalte y se deteriora antes.
- Avance silencioso: si la causa es periodontal, detrás de la encía se está perdiendo hueso, y ese hueso es el que sujeta el diente.
Esto último es lo importante. La recesión suele ser la parte visible de un problema mayor. Cuando la pérdida de soporte avanza mucho, el diente empieza a moverse y puede llegar a perderse; en esos casos entramos a valorar cuándo un diente ya no se puede salvar y qué alternativas hay. Cuanto antes se frena la recesión, más lejos queda ese escenario.
¿Qué se puede hacer? Del control al tratamiento
La buena noticia es que en la mayoría de casos la recesión se puede frenar, y en algunos incluso se puede recuperar parte del tejido. Lo que no funciona es ir probando pastas y colutorios sin saber qué la está causando. El orden que seguimos en consulta es este:
Tres pasos, siempre en este orden
Primero la causa, luego proteger la raíz y, solo en casos concretos, recuperar encía.
Encontrar y frenar la causa
Antes de nada hay que parar lo que está provocando la retracción. Si hay enfermedad de las encías, se hace un tratamiento de periodoncia para eliminar el sarro por debajo de la línea de la encía y desinflamar el tejido. Si el problema es el cepillado, se corrige la técnica y se cambia el cepillo por uno suave. Si hay bruxismo, muchas veces se pauta una férula de descarga para dormir.
Cuidar la raíz expuesta
Mientras la raíz esté al aire, se protege: pastas específicas para la sensibilidad, revisiones para vigilar que no aparezcan caries en esa zona y, si hace falta, pequeños sellados.
Recuperar encía cuando está indicado
En casos seleccionados, sobre todo cuando la recesión es marcada o molesta estéticamente, existen técnicas de cirugía plástica periodontal (injertos de encía) que permiten recuperar cobertura de la raíz. No todos los casos lo necesitan ni todos son candidatos, y esa decisión pasa siempre por una valoración clínica previa. Los resultados dependen de cada persona y del punto de partida.
¿Cómo saber si tus encías se están retrayendo?
No hace falta que esperes a verlo muy claro. Estas son las señales que deberían llevarte a pedir una revisión:
Señales
¿Cuántas señales reconoces?
Marca las que te pasen.
Todavía no has marcado nada.
Con una sola de estas señales ya merece la pena una valoración, porque cuanto antes se identifica la causa, más sencillo es frenarla.
Si notas que tus encías se retraen, podemos valorar tu caso y plantearte un tratamiento periodontal a medida. Pide tu primera cita gratuita en nuestra clínica de Alcobendas, junto a La Moraleja.
En resumen
Las encías retraídas rara vez son un problema aislado: casi siempre avisan de algo que conviene mirar, desde una técnica de cepillado a corregir hasta una enfermedad periodontal que hay que tratar. La encía no vuelve sola, pero la retracción sí se puede detener, y hacerlo a tiempo protege tanto la estética como la salud de tus dientes.
Si has notado que tus dientes parecen más largos o que la encía se ha retirado en alguna zona, lo mejor es verlo antes de que vaya a más. Pide tu primera valoración en nuestra clínica de Alcobendas, sin coste, y te explicamos qué está pasando y qué necesita tu caso concreto.
Clínica Soto de la Moraleja
Míralo antes de que vaya a más
Si has notado los dientes más largos o la encía retirada en alguna zona, lo miramos en la primera visita, sin coste. Escríbenos o llámanos y te contamos qué está pasando.
- Av. de Bruselas 9, Local 828108 Alcobendas (Madrid)
- Teléfono911 299 722 · 666 249 916
- WhatsApp666 249 916
- Primera visita sin costeTe explicamos qué está pasando y qué necesita tu caso.
Preguntas frecuentes
Dudas habituales sobre las encías retraídas
¿Las encías retraídas vuelven a crecer?
Por sí solas, no vuelven a su sitio. Lo que sí se puede es frenar la retracción y, en casos concretos, recuperar parte de la cobertura con técnicas que valoramos en consulta.
¿La recesión gingival duele?
Muchas veces avanza sin que se note y por eso pasa desapercibida. Lo más habitual es que aparezca sensibilidad al frío cuando la raíz queda expuesta. Si notas molestias, conviene valorarlo.
¿Qué cepillo conviene con las encías retraídas?
Por lo general, uno de cerdas suaves y una técnica sin fuerza, evitando el movimiento de sierra. Si usas eléctrico, apóyalo sin apretar. En consulta te ajustamos la técnica a tu caso.
¿Cuándo hace falta un injerto de encía?
Solo en casos seleccionados, sobre todo cuando la recesión es marcada o molesta estéticamente. No todos los casos lo necesitan ni todos son candidatos. Esa decisión pasa siempre por una valoración clínica previa.